Professional Development Conference
30th Anniversary 
INSPT - UTN
 
 

 

Opening Words

 

Discurso del Sr Presidente del Comité Organizador de los Festejos del 30 Aniversario del Profesorado en Inglés e Inglés Técnico del Instituto Nacional Superior del Profesorado Técnico de la Universidad Tecnológica Nacional, Lic. Omar Villarreal.


         Es para mí un gran placer poder dirigirles hoy estas breves palabras a todos Ustedes, Graduados y Profesores de esta Casa de Estudios. Una doble satisfacción ya que lo hago como orgulloso graduado de este Profesorado y como Presidente del Comité Organizador de estos festejos. Hace ya 25 años cuando crucé la puerta de Triunvirato por primera vez, lejos estaba de imaginarme que la vida me pondría hoy en esta posición tan privilegiada.

En una fecha como la de hoy y tratándose de nuestro 30 aniversario parece ineludible volcar la vista hacia el pasado y rememorar. Y es entonces que los recuerdos fluyen en cascada. Los recuerdos propios y los de los otros. Los de esos otros, esos otros tan importantes y también tan ineludibles en nuestra propia historia personal. Esos otros que desde sus cátedras y desde sus puestos de trabajo han sabido dejar una huella imborrable en nuestra memoria. Esos otros que vieron alumbrar y que hicieron alumbrar  este Profesorado en Inglés.

A todos ellos que menos que nuestro sincero homenaje y nuestra siempre presente deuda de gratitud.  Gratitud por habernos dado los saberes para nuestro desempeño profesional, pero por sobre todo, por habernos enseñado la lección de amar cada uno de los ladrillos de esta Casa.

Nuestra gratitud por su exigencia, por su rigor académico, por su dedicación sin claudicaciones, por habernos llevado hasta lo que creíamos era el límite de nuestras fuerzas y demostrarnos que siempre podríamos dar un poco más.

Muchos de esos antiguos profesores están hoy aquí con nosotros dándonos una nueva lección, una lección más, tal vez, su mejor lección: la de saber ser agradecidos, la de no olvidar de donde venimos y ayudarnos y apoyarnos en la construcción común del “adonde vamos”.

Hace breves instantes acabamos de honrar a tres figuras señeras de la historia de nuestro Profesorado y lo hemos hecho así simplemente y desde la humildad pero también desde la grandeza de los gestos nacidos de la rectitud del corazón y de la razón.

De los primeros años, de esos años fundacionales ya ha dado cuenta nuestra fundadora la entrañable Profesora Diana Marzoratti quien nos ha hecho el regalo de volcar sus recuerdos para las páginas del Libro de esta Jornada.

Y que decir, entonces, de estos últimos años de nuestro Profesorado, años que hemos y estamos transitando juntos. Años de cosecha y de siembra. Estos últimos años que han visto cambios sustanciales en nuestra currícula con la creación del Profesorado en Inglés para la EGB y el logro del tan deseado título intermedio. Años en los que por primera vez nos hemos adelantado a los tiempos dando forma a un Plan de Estudios de avanzada que ha servido y sirve de modelo a otros Profesorados de esta ciudad de Buenos Aires y a otros Profesorados y otras Universidades de nuestro país. Un plan de estudios que concibe a la lengua inglesa como un instrumento para la construcción de la comprensión entre los hombres y entre los pueblos. Y, por tanto, alejado, como lo quisieron nuestros primeros profesores, de todo tipo de influencia colonial y de cualquier tipo de imperialismo y sectarismo, con la vista puesta en sólo aquello y en todo aquello que pueda ser útil aquí, en nuestras escuelas, para los nuestros. 

Años en los que hemos bregado por la incorporación de nuestros propios graduados y de aún de nuestros propios alumnos como ayudantes en las cátedras. Años de lucha, de muchas alegrías, de unos tantos sinsabores y de algunas pocas tormentas que hemos sabido capear con un sentido de unidad y lealtad, haciendo prevalecer por sobre todo lo demás el interés común y nuestro ideal de formar profesores sólidos e idóneos, amantes de su profesión, verdaderos educadores que sepan enfrentar con confianza los desafíos cada vez mayores de la escuela que nos toca vivir.

Pero sin embargo todo esto, excepto nuestros ideales, todo esto es pasado, pasado reciente tal vez pero pasado. Mi generación, nuestra generación de graduados tiene una deuda insoslayable con nuestros estudiantes lo que es igual a decir una deuda con el futuro. Un futuro que deberemos enfrentar con firmeza y decisión. Un futuro que no se puede construir con medias tintas. Un futuro que no admite vacilaciones y que reclama un liderazgo decido de todos y cada uno de nosotros. Somos el único Instituto Nacional Superior del Profesorado de toda la República. Debemos lanzarnos sin tapujos y sin timidez a la escena nacional a través de convenios e intercambios con otros centros de formación docente del país. Debemos llevar a nuestros profesores a cada rincón de nuestra patria a compartir nuestros logros y aprender de los aciertos de los demás. Debemos tener presencia protagónica en Congresos, Jornadas y Seminarios Nacionales e Internacionales. Debemos volcarnos decididamente a la carrera de Investigadores Tecnológicos de nuestra propia Universidad. Debemos estudiar y prepararnos seriamente para acceder a la categorización del CONICET. Debemos impulsar la investigación en cada cátedra: investigación-acción de impacto directo en el aula e investigación a mediana escala. Debemos gestionar nuestros propios recursos mediante la implementación de programas de extensión dirigidos al mundo de la empresa. Debemos crear nuestras propias opciones de especialización docente, como el postítulo en Dirección y Gerenciamiento de Centros Educativos Idiomáticos, o la especialización en Nivel Inicial, o el Ciclo de Complementación en Inglés para Ciencia y Tecnología para graduados de otros profesorados. Debemos promover la incorporación de nuestros egresados a ciclos de Licenciatura, Maestría y Doctorado y su acceso a becas de postgrado. Debemos trabajar con un modelo de organización areal en nuestra carrera. Debemos establecer instancias idóneas de intercambio entre los profesores de la Casa. Debemos y nos debemos ser creativos para poner a nuestro querido Profesorado a la vanguardia de las innovaciones educativas incorporando modelos tecnológicos que permitan el cursado de determinadas materias a distancia o en modo semipresencial. Todo esto nos lo debemos y no debe caber la menor duda de que sabremos estar a la altura de las circunstancias. Debemos hacerlo y lo haremos.

Finalmente:

A nuestros graduados, a nuestros antiguos y actuales profesores, a nuestros estudiantes,a nuestros colegas y amigos y a las delegaciones de estudiantes de otras Universidades y Casas de Estudios Superiores.

Con todos hemos querido celebrar nuestros primeros 30 años y hemos querido hacerlo de la única manera que sabemos: trabajando fuertemente, esforzándonos, venciendo obstáculos, apretando filas y mirando con una sonrisa hacia delante. Así, de la misma manera que profesores, graduados, estudiantes y no docentes hicieron que ese sueño de un puñado de visionarios en los setenta se convierta en esta incontrastable realidad: un Profesorado fuerte y prestigioso con un pasado del que todos estamos orgullosos y un futuro del que, sin duda, los que vendrán estarán más orgullosos aún.

A todos: BIENVENIDOS A CASA!

Lic. Omar Villarreal

Buenos Aires, Octubre 16,2004

La fundadora y primera directora de nuestra Carrera, la Prof. Diana Marzorati,  escribe acerca de los primeros quince años del  Profesorado en Inglés e Inglés Técnico de la Universidad Tecnológica Nacional.

 

 

 

Treinta años,  dos llamados... una gran satisfacción

 

       Junio de 1973. Cambios en el país .Cambios en el CONET (Consejo Nacional de Educación Técnica) y una insólita llamada de un alumno particular de inglés, el Ing. Aceiro, miembro del  Consejo Directivo. Me anunció que era el interventor del organismo  y  que se había decidido crear  el Profesorado de Inglés en el Instituto Nacional Superior del Profesorado Técnico. Me invitaba a diseñar el Plan de Estudios : las escuelas técnicas necesitaban profesores que diesen clases para que los chicos pudiesen leer "inglés técnico", y no perder el tiempo aprendiendo a hablar sobre las estaciones , la familia ,  los medios de transporte y comunicación  y cosas por el estilo. ¡Después llegaban a la universidad y no podían ni siquiera leer un simple manual técnico!. Si bien iban a hacer cambios en la asignatura había que empezar por el nivel de formación de los profesores.

Respuesta inmediata, reforzada con charlas posteriores: "Hay dos profesorados nacionales en la ciudad de Buenos Aires. A qué sumar costos. Hay que hacer un convenio con el Ministerio de Educación. Crear un postgrado de un año de duración para darle la orientación metodológica necesaria y hacer la reconversión correspondiente". Nada. El CONET era autónomo y autárquico  y tomaba sus decisiones. Debía entrevistarme con el Rector Interventor del Instituto, el Ing. Sendra. El iba a elevar al Consejo Directivo del CONET el Plan de Estudios que yo elaborase.

Treinta años después, una inesperada llamada del Prof. Omar Villarreal, ex alumno mío, actual profesor de la Universidad Tecnológica Nacional, me invitaba a escribir estas líneas para hablar de los inicios.

Vuelvo a 1973. La tentación era grande: iba a poder aplicar mis conocimientos de planificación de la carrera de Ciencias de la Educación. Podía pensar en  un profesorado que apuntase a la excelencia en la enseñanza , con muchas horas de lengua, con práctica intensiva de traducción , y enseñanza de gramática y  estructuras comparadas, que tenía que estar pensado para que los graduados transmitiesen contenidos funcionales a los alumnos de las escuelas técnicas. Había que crear la herramienta.

El profesorado iba a ser  en Disciplinas Industriales y se iba a llamar: de Inglés e Inglés Técnico. Estaba en auge el ESP (English for Specific Purposes). ¿Qué explicación me dieron?: las especialidades del Instituto Nacional Superior del Profesorado Técnico eran Química y Química Aplicada, Física y Física Aplicada, etc. Lo "aplicado" en inglés iba a ser lo técnico, despreciado,  por la preparación "obsoleta" de los profesorados nacionales tradicionales. El CONET quería algo "a medida".

Pequeño inconveniente de la realidad: para crear esta especificidad sólo teníamos profesores egresados de los profesorados "convencionales". Había que encontrar gente con plasticidad, dispuesta a ser creativa.

Había otro escollo insalvable: la cantidad de horas asignada al plan de estudios y una solitaria Jefatura de Prácticos asignada a la carrera. La Dirección del Departamento de Idioma era ad- honoren pero se le asignaban 3 horas cátedra para cumplir con todo tipo de tarea académica o administrativa.  El trabajo que implicó el diseño del Plan de Estudios fue también ad-honoren, por supuesto.

Puse manos a la obra: hice estudios comparados de los planes de estudio del Instituto  Superior del Profesorado Secundario  Joaquín V. González , del Instituto del Profesorado en Lenguas Vivas Juan Ramón Fernández, de la Universidad Católica y de la Universidad del Salvador. Y de los de la,por

entonces, flamante carrera de Traductorado del Lenguas Vivas  así como  de los programas de aprendizaje del inglés en las carreras de Ingeniería de la Universidad Tecnológica Nacional y de la Universidad de Buenos Aires. Difícil encontrar ejes orientadores en la planificación de los mismos. Estaban las disposiciones de creación y los programas de las materias. Pero los objetivos (tal como yo los quería): claros, simples, expresos  estaban invariablemente ausentes.

Me concentré en los planes de estudio de los profesorados de inglés de la capital. El INSPT tenía materias en castellano comunes a todos sus profesorados: Introducción a la Problemática Educativa, Expresión Oral y Escrita (que se transformó gracias a Sara Melgar en Comprensión de textos como "Introducción a Estructuras Comparadas), Introducción a la Problemática Filosófica, Psicología de la Adolescencia y Política Educativa. El Plan tenía asignadas 2880 horas, de las cuales 2400 eran en inglés. 

Y empezamos a hablar con algunas colegas. Y hablamos mucho. Conocimos a gente fantástica del "Joaquín V. González". Y contactamos a queridas colegas del Lenguas Vivas.

En el Plan de la carrera apostamos a hacer una masa crítica con 10 horas de "Lengua", 4 de "Gramática" y 4 de "Fonética". (en 1º y 2º). Se le sumaban "Teorías del Aprendizaje" y "Observación y Crítica de la Enseñanza". En tercero y cuarto, a "Lengua", "Gramática (Estructuras Comparadas)"  "Fonología (Dicción)", se le sumaba "Práctica de la Traducción Técnico- Científica" (¡ aquí se iban a asomar al siglo XX y al universo de la Técnica y la Tecnología actuales!). "Metodología" se implementaba con Observación y Práctica de la Enseñanza sólo en escuelas técnicas. "Evaluación" era una materia aparte, indispensable apoyo de "Metodología". Eran 24 horas en inglés en cada uno de los cuatro años. Hubiésemos querido 4  horas más para "Historia de la Ciencia y la Técnica" en Inglés. Eso iba a  reemplazar las literaturas y las historias de los otros profesorados. Y nos iba a centrar en el siglo y a acercarnos a la producción literaria sesgada absolutamente a propósito. Para asomarse a la literatura, estaban las lenguas de primero a cuarto año ¡Cuánta ingenuidad!  El tema era sacarnos la dependencia cultural de encima (estábamos en los 70, recuerden) e ingenuamente lo expresamos así a través del nombre de las materias y de sus objetivos.

Las autoridades encontraron todo bien: era el enfoque instrumental  que se había pedido. La "Historia de la Ciencia y la Técnica" fue  sacrificada por el corsé horario y en diciembre se aprobó el plan de estudios que insistía en ser funcional: la lengua al servicio de la técnica y a las necesidades del país. A la intervención le pareció perfecto: nada de literatura. A nosotros también porque imaginábamos  a los profesores con la plasticidad para sumergirse en la técnica y la ciencia, a través de documentos genuinos y específicos. La realidad resultó muy otra.

Los resultados fueron dispares y variaban considerablemente según las materias (¡ había tanto que hacer para mejorar el nivel de lengua en lo escrito y en lo oral y era tanto el apego a los esquemas tradicionales por parte de algunos profesores!). Todo el plantel era de primera, pero cuesta tanto tener otra mirada más allá de la voluntad y de lo acordado en teoría!. Sin embargo, se fue ajustando y  compensando. Y mejorando: a veces, por ensayo y error; a veces, por insight. Como todo aprendizaje.

Volvemos a diciembre de 1973. Se dio una situación "embarazosa": se me iba a nombrar en el cargo de Jefa de Trabajos Prácticos a principios de mes para que hiciese la difusión del nuevo plan de estudios y organizase el curso de nivelación, buscase a los profesores, etc...el pequeño detalle fue que tuve a una de mis hijas el 7 de diciembre. Me hice cargo el 14 de diciembre: eran  12 horas reloj en la institución. Y allí estaba yo, una recién llegada recalando en la Oficina Técnica de entonces para pergeñar los carteles y comunicados, que luego llevaba personalmente  a los profesorados y a los universitarios, y a las carteleras de las escuelas secundarias.

Ese febrero y marzo seguimos con la difusión y, para marzo, ofrecimos orientación, pruebas de nivel para los aspirantes y un curso de nivelación de tres semanas. Con la complicidad y la eficiencia del Sr. Marqués (por aquel entonces, Jefe de Bedelía) implementé un sistema para la difusión que dio sus muy buenos resultados. Mientras tanto yo estampaba los carteles fatti in casa, con cinta scotch y chinches, en las carteleras de cuanta institución encontraba por el camino, la  Lic. Fedora Mollo

(responsable del entonces Gabinete de Medios Audiovisuales) me ayudaba con el diseño, el trazo y la elección de marcadores para que los carteles fuesen atrayentes y "se viesen".

Antes de  mediados de 1974 se designó un rector normalizador en el Instituto. Un par de años después, conseguí una donación muy importante de libros científicos y técnicos por parte del Consejo Británico, gracias a que el Instituto estaba en un plan de intercambio de profesores con el tema del Laboratorio y había hecho muy buen rapport con el ingeniero escocés que venía una vez por semana al Instituto (le sumamos casi todos los libros pedidos por los profesores de las distintas asignaturas (¡hasta el Edinburgh Course in Applied Linguistics! en cuatro tomos). Imaginábamos que los profesores y los alumnos se iban a disputar los textos. Desgraciadamente casi nada de eso ocurrió.

Volvamos a 1974. Con los 54 inscriptos por rendir nuestro ingreso completamos las 25 vacantes del primer año. En el tercer año, descartamos la estrategia casera de la difusión y  confiamos en la muy modesta difusión que salió en los diarios y tuvimos menos de  30 inscriptos. ¡Qué bajón!

¡Y qué sobrecarga para los profesores de primer y segundo año! Pero los comienzos son siempre así de difíciles. Recordaba que en el Lenguas Vivas, allá por el 63, había 2 alumnas en el profesorado de  francés y una en el de portugués. Y me consolaba. Por suerte   nunca fueron menos de 7 los alumnos nuestros entre  segundo a cuarto año.

A todo esto, en el 1976 se produjo otro golpe de estado. La intervención militar de entonces requirió un informe para justificar la supervivencia del profesorado en Inglés e Inglés Técnico porque tenían nada encubiertas intenciones de terminar con él. ¡Y recién en el 77 íbamos a tener a los primeros graduados!

Superamos la prueba: con Aída Bonangelino y Alfredo Jaeger redactamos la defensa. Lamento haber perdido ese material. Expresaba lo no escrito en el Plan de Estudios del año 73 (que era super sintético y  sólo consignaba  objetivos de performance para explicitar los ejes de las materias, carga horaria, características de las correlatividades,  porcentajes requeridos de asistencia y aprobación de trabajos prácticos para poder rendir los finales). 

En 1976, conseguí que Aida Bonangelino aceptase la Dirección del Departamento de Idioma, yo dejé "Gramática"  y  retuve la Jefatura de Prácticos hasta el año siguiente. Me concentré en el trabajo en empresas y en mis cuatro hijos. Pero seguimos repartiéndonos las obligaciones inter y extra departamentales. Hasta hicimos a medias un interesante curso dictado por un experto de la OEA sobre Objetivos (eran 4 horas diarias en contra turno) durante dos semanas. En 1978 ella renunció, ya tenía 3 hijos, y poco tiempo para tanta reunión extra clase. Desde el 75 hasta fines del 82 tuvo Lengua II y no creo que haya un solo ex alumno que no la recuerde con admiración.

En 1978 asumió la Jefatura del Departamento, Juana Marconi, otra profesora con mucha garra y expertise, egresada de la Escuela Normal de Profesores de Rosario. ¡ Cuántos planes teníamos con Juanita! Hasta íbamos a escribir "el" texto para hacer un recorrido por las estructuras necesarias para leer cualquier texto de nivel elemental con técnicas novedosas de reading comprehension; íbamos  a editar el texto que le faltaba a la escuela técnica para coronar el trabajo que se hacía en "Práctica de la Enseñanza"!  Los alumnos de las carreras técnicas de las universidades nos iban a adorar y nunca más los niveles de inglés de sus carreras iban a significar un escollo. No nos alcanzó el tiempo ( Juanita estuvo sólo un año en el cargo de Jefe del Departamento y a fines de 1978 se vió obligada a tomar otros rumbos) ni teníamos el dinero. Lector/ lectora ¿vas sumando ingenuidades?)

En 1977 me hice cargo de la asignatura "Evaluación" (la profesora designada en 1976,  se había ido con una beca a Alemania) y ese año cedí la Jefatura de Prácticos para que el Profesor de "Práctica de la Enseñanza" tuviese horas para seguir de cerca las clases en la secundaria. Este profesor (Cesar  Pires) nos  abandonó por un cargo en las Naciones Unidas.

Finalmente, en 1979 lo convencimos a Alfredo Jaeger para que le sumase a sus clases de "Lengua" la Dirección del Departamento. Y le pasamos la  Jefatura de Prácticos para convencerlo.

¡A todo el mundo el Instituto le parecía los confines! Alfredo siguió siendo el profesor excepcional que sus alumnos recuerdan y, a su vez, dejó la Jefatura de Prácticos para que Esteban Cresta (por entonces Profesor de "Metodología") siguiese de cerca, en el contra turno, a todas las alumnas practicantes. Eso resultó muy eficaz  para el seguimiento, ajuste y crecimiento del área. Alfredo, sin compensaciones, condujo solo y con inteligencia la Dirección del Departamento por años.

A fines de 1985 decidí que mi etapa estaba cumplida.  Estaba concentrada dando clases, de inglés y de "inglés técnico"  en una empresa de informática, y comenzaba un largo camino  de gestión en ONGs. Había más aciertos que errores, se había agregado la materia humanística  que faltaba, el profesorado se había afirmado, seguíamos sin laboratorio de idiomas pero se había estrenado el sistema de adscripciones a las cátedras para los graduados. Seguíamos con una sola división por curso en el turno de la mañana pero ya éramos varios para armar y tomar las pruebas de ingreso (¡hasta  había 3 o 4 aspirantes para cada vacante de primer año!).

En 1980, Silvia Iummato, egresada un año antes, dictó el Curso de Ingreso a nuestro Profesorado. Promediando 1985 Omar Villarreal reemplazó a Vladimiro Popoff en "Historia de la Civilización Inglesa" en el Lenguas Vivas y más tarde cubrió la suplencia de Amalia Varoli en "Cultura I (Geografía e Instituciones)" en nuestro Profesorado. En 1986 Pamela Pogré tomó a su cargo la cátedra de Evaluación. Eran nuestros primeros egresados con cátedras en la Enseñanza Superior. Empezaba el trasvasamiento.

En el 1987 volví al Profesorado para reemplazar a Pamela durante su licencia por maternidad y al término de esta suplencia me alejé. Ya no volvería al Instituto.

En ese año 1987, Alfredo decidió concentrar todas sus cátedras en su querido Lenguas. Dejó la dirección  del Departamento nombrando a Pelusa Copello (María Isabel Copello  de Isaac) para reemplazarlo. Sólo ella hacía que Gramática fuese una materia tan querible. Lo demás, estoy segura,  lo contarán otros con menos desprolijidad que yo.

Mencioné dos llamados. Falta lo de la gran satisfacción. 

Cuando Omar me invitó a ser la relatora de los comienzos de la carrera, me sorprendí. Cuando me contó acerca de la organización de la jornada por los 30 años y los  festejos, me admiré. Cuando me enteré la cantidad de graduados que tenemos, las horas que tiene el profesorado, las divisiones de primero y segundo año que hay,  las ayudantías que tienen algunas cátedras, el título intermedio que se obtiene, el nuevo plan de estudios ( ahora sí está completo, me saco el sombrero), los graduados en cargos directivos en diferentes ámbitos , en cátedras y direcciones de carreras de los profesorados señeros y varias universidades, me conmocioné.

Estoy conmovida y muy, muy satisfecha. Volví para atrás y volvieron recuerdos escondidos y desleídos por el tiempo. Despiden el fulgor de  ese entonces,  a pesar de todo. Con sus más y sus menos.

¡Ya no somos la cenicienta! ¡Y recién cumplimos treinta años! Estamos en absoluto pie de igualdad con los  profesorados terciarios y universitarios de nuestro país y lo más importante: estamos por todos lados.

¡Qué bueno, qué lindo! Me debí haber quedado.

Gracias a todos  por el espacio para el recuerdo.

Prof. Diana Marzorati